Tempranillo (99%) y Merlot (1%).
FUENTENEBRO: Arcilla roja abundante con presencia de granito descompuesto. Altitud entre 900 y 1000 metros sobre el nivel del mar. Cepas de entre 80 y 100 años. Uva equilibrada, con buena acidez natural y una elegancia descomunal.
LA AGUILERA: Suelos arenosos y calcáreos-arcillosos rodeados de bosques de pinos y sotobosque. Altitud entre 850 - 900 metros sobre el nivel del mar. Cepas de entre 70 y 90 años. Uvas que aportan elegancia, frescura y mucha expresión de fruta.
OTRAS PARCELAS: Gumiel de Izán, Anguix, Moradillo de Roa, Peñafiel y Curiel de Duero. Manejo sostenible del viñedo.
Vinificación individual de las parcelas empleando la gravedad en todo el proceso. Selección manual en el viñedo y selector óptico en bodega. Fermentación con levaduras indígenas y con la mínima intervención.
10 meses en barricas de roble francés de grano extrafino, 20% de barricas nuevas. Un 10% del volumen envejecido en ánforas de terracota italiana.
Vino elaborado por nuestro enólogo Montxo Martínez con el asesoramiento del gran enólogo francés Jean-Claude Berrouet. Perfilado con el objetivo de frescura, finura y elegancia; en lugar de sobre maduración de la fruta, sobre extracción o excesiva concentración. Lleno de matices que nos transportan a los viñedos donde nace.
Esta añada ha estado afectada por la sequía, lo que ha dado lugar, junto con la propia regulación de la cepa tras una añada generosa como la del 2018, a bajos rendimientos. El tamaño de los granos de uva ha sido pequeño, aumentando su concentración y el peligro de obtener taninos muy secantes. Gracias a la experiencia de la familia Berrouet, supimos entender como estaba evolucionando la maduración de la uva para establecer la fecha óptima de vendimia y el posterior trabajo en bodega para conseguir unos vinos elegantes, finos y con la mayor frescura posible. En bodega hemos trabajado con muy poca extracción, y el uso de barrica nueva se ha limitado bastante, incorporando recipientes nuevos, como ánforas de arcilla, para fomentar la frescura durante la crianza del vino. La añada 2019, tiene un carácter Saint Emilion, sin perder la identidad de la Ribera del Duero. Taninos bien presentes pero que se encuentras poco degradados, gracias a estas características, ante nosotros tenemos un vino con un gran final de boca, y un gran aporte de frescura. Para disfrutar al máximo todo el esplendor de La Fleur, es conveniente decantar antes el vino.
2019